sábado, 4 de abril de 2026

Xenobiótico

Con escueto entusiasmo...

regreso ante ti,

la indiferencia agobiante

resulta un lugar cómodo,

el silencio me acoge

como un gato a su presa,

el olor a ausencia penetra

la piel del cascarón

de lo que alguna vez

fue mi cuerpo.

Sin embargo, me sientes,

en mis letras, te sientes,

hablas y me escuchas,

hablo y te escucho,

tu sonido retumba en el perpetuo continuo olvido.

Entre el rugido del hambriento

y la niñez extraviada de la pobreza

me desarmo

y vuelvo a mí,

un chiste mal contado,

un paisaje que observa

su xenobiótico color,

sintiendo dolor en calipso

y pánico en carmesí,

en zafiros monocromos

inserto mi cariño,

mi amor, mi corazón,

al ínfimo de la ausencia,

al páramo del dolor eterno y la calma plena,

pero ante todo, que cada minuto

y cada segundo,

que nos envuelva la alegría

y que valga la pena.

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